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19. Los pilares secundarios (II): Relaciones sociales

  • Foto del escritor: Juan Manuel Pallarés
    Juan Manuel Pallarés
  • 11 oct 2021
  • 2 Min. de lectura

Actualizado: 19 jul 2022

Siguiendo esta pequeña serie de entradas destinada a factores importantes para gozar de una salud plena, hemos de continuar hablando de las relaciones sociales. Por mucho que nos neguemos a asumirlo porque nos consideremos individualistas e independientes del resto de las personas, la realidad es que somos seres sociales que nos hemos desarrollado en constante contacto con seres de nuestra misma especie desde hace millones de años y puede que, si no lo hubiésemos hecho, no hubiéramos sobrevivido como especie, juntos somos más fuertes. Si nos paramos a pensarlo, todos tenemos seres humanos con los que nos relacionamos de una u otra forma. Puede que haya excepciones y haya algunas personas aisladas de la sociedad y que convivan solas con ellas mismas, pero la inmensa mayoría nos rodeamos de personas que no tienen porqué ser sólo nuestra familia o amigos, también socializamos con los compañeros de trabajo o las personas que nos atienden en los establecimientos. Así que por mucho que nos empeñemos en considerarnos seres individuales por vivir solos la realidad es otra. Este constante contacto con nuestros iguales hace que nuestras emociones dependan en cierta medida de cómo vaya nuestra relación con las personas en cuestión, o incluso que se nos contagie su estado de ánimo al empatizar con ellas y ponernos en su lugar. Pero no hemos de sentirnos mal por ello, al fin de al cabo somos series sociables y es lógico que nos afecte lo que sucede en nuestro entorno, lo importante es saber lidiar con las emociones negativas y, si surgen problemas, resolverlos juntos, además de disfrutar de los momentos bonitos, claro está.


También surgen problemas cuando creemos que es lo mismo el contacto y las conversaciones cara a cara que los mesajes de Whatsapp y los "me gustas" de Instagram. Nos nos hemos desarollado durante miles de año en contacto real con otras personas para que ahora podamos cambiar esas ricas relaciones con tantos matices por un simple mensaje de texto ni un comentario en una publicación, va en contra de nuestra naturaleza, y el sustituir el contacto real por el digital acaba repercutiendo de forma negativa en nuestro bienestar, pues le estamos quitando tiempo a lo que verdaderamente importa, a tratar con las personas en la vida real.


No quiero extenderme más sobre el impacto que tienen las nuevas tecnologías en nuestra sociedad actual porque probablemente en un futuro le dedique una entrada, pero si quieres saber más sobre el tema te recomiendo que leas a Carl Newport en su libro "Minimalismo Digital", yo mismo me lo estoy leyendo actualmente y estoy aprendiendo mucho de él. No quiero acabar esta entrada sin dedicarle un párrafo a nuestras mascotas, quienes son capaces de cambiarnos el estado de ánimo después de un día malo y siempre van a estar ahí cuando nos sintamos solos. Espero que os haya gustado.



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