21. Mito I: La quema de grasa localizada
- Juan Manuel Pallarés
- 13 oct 2021
- 3 Min. de lectura
Actualizado: 22 jul 2022
Probablemente alguna vez habréis visto anuncios u os hayan hablado de fajas abdominales, cremas reductoras, aparatos de vibración local, suplementos u otros artículos que prometen eliminar las zonas donde más grasa acumulamos pero, como espero que la mayoría imaginéis, esto es un gasto inútil con el que las empresas solo buscan ganar dinero a costa del desconocimiento de las personas poniendo en riesgo muchas veces incluso su salud.
Seamos claros, la quema de grasa localizada no existe. Sí es cierto que ha habido investigaciones que han hallado un mayor empleo de grasa de las piernas cuando se entrena el tren inferior, pero la diferencia es mínima e ínfima, por lo que basar nuestra planificación en detalles tan insignificantes sería un error. Nuestro organismo emplea la grasa disponible de forma global y generalizada, no por trabajar ejercicios específicos de una zona vamos usar la grasa de la misma, y mucho menos si recurrimos a timos como cremas reductoras o fajas.
Pasando a valorar algunos de los productos estafadores toca hablar de uno de los más famosos, la L-carnitina. Ésta ya existe en nuestro organismo y se encarga de transportar la grasa al interior de la célula para "quemarla" y usarla como energía, por lo que su suplementación se basa en la idea de que al tener un mayor número de transportadores se usará más grasa, pero siento deciros que a la célula sólo puede entrar una cantidad determinada de carnitina a la vez, por lo que tener más es innecesario, aunque si tendría un uso más justificado en deportistas de élite que entrenan varias horas al día.
En una revisión sistemática y meta-análisis, que es una recopilación de artículos relacionados con el mismo tema, sobre la L-carnitina, se ha demostrado que este suplemento es capaz de hacer perder más peso y disminuir el índice de masa corporal (en la entrada 34 te explico qué es el IMC: https://rebrand.ly/IndiceMasaCorporal ), pero que no ha logrado cambiar los datos antropométricos de los sujetos en cuento a la reducción del perímetro de cintura (grasa abdominal) ni ha conseguido reducir el porcentaje graso del organismo.
También han hallado que no por tomar más L-carnitina van a perder más peso y van a reducir más su IMC, pero sí parece haber una relación entre éste último y la duración de las intervenciones, de modo que en los estudios en los que consumieron la L-carnitina durante más tiempo lograron bajar más su IMC.
Hay que decir que los beneficios reportados se han dado en personas con sobrepeso u obesidad, no siendo así en los sujetos con normopeso. Además, las mejoras que proporcionan solo se dan si hay cambios en el estilo de vida, siendo esto un parámetro diferencial.
Los beneficios que reporta este suplemento se deben a que mejora la resistencia a la insulina (léete la entrada 36 sobre diabetes para saber de qué se trata) y a través de la disminución del apetito y comida ingerida por el efecto directo que produce sobre el hipotálamo.
En cuanto a cremas reductoras no sé muy bien su efecto ni cómo actúa, pero ya me diréis que sentido tiene echarte una crema en una zona determinada y perder grasa de ahí, yo creo que ninguno, al igual que la fajas abdominales, que sólo sirven para agobiarte e incomodarte. Así que ya sabéis, espero que no caigáis en usar estos productos y optéis por gastar mas calorías de las que coméis (lo que se denomina estar en déficit calórico) y entrenar fuerza junto con un adecudado aporte de proteínas para conservar la masa muscular.
Os dejo por aquí en enlace de Pubmed del artículo sobre la L-carnitina: https://pubmed.ncbi.nlm.nih.gov/31743774/







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