31. ¿Las comparaciones son odiosas?
- Juan Manuel Pallarés
- 24 dic 2021
- 3 Min. de lectura
Actualizado: 23 jul 2022
Supongo que no será la primera vez que oís que no debemos compararnos con los demás porque es algo que no merece la pena y puede frustrarnos en el caso de hacerlo con alguien muy exitoso que lleva mucho camino recorrido en algún ámbito, o aumentar nuestra prepotencia y ego en caso de hacerlo con alguien que esté un paso por detrás nuestra en otros aspectos, y no estoy aquí para desbancar este tipo de frases o consejos, sino darles un enfoque diferentes y poder ver las comparaciones con algo positivo que nos anime a superarnos.
Aunque creo que las mejores comparaciones son con nuestro yo del pasado para ver cuánto hemos progresado, el hecho de compararnos con algunos referentes que tengamos y que, obviamente, están por delante nuestra en el campo por el que lo admiramos, puede hacer que nos sirva como modelo a seguir de cómo hacer las cosas para lograr cosas similares a las que él o ella ha conseguido.
Os voy a exponer como ejemplo mi propio caso. Tengo como referentes a algunas personas que logran vivir de los que les gusta a través de ayudar a los demás mediante medios como blogs, vídeos en redes sociales, podcasts, libros o asesoramiento en entrenamiento o nutrición. Y me podría venir frustrar por pensar que nunca llegaré a su nivel, de hecho es casi imposible que lo logre, pero el compararme con ellos me ayuda a saber cómo puedo gestionar mi futuro profesional, porque me gusta la forma en la que ellos lo han hecho. Interpretar las comparaciones de este modo hace que nos dé ánimo y aliento para seguir adelante con nuestros propósitos y proyectos, es la gasolina para seguir andando por el camino.
Además, creo que es muy útil verlo de esta forma porque el compararnos va prácticamente adherido al ser humano, es muy complicado tener el foco de nuestra atención en otras cosas tanto tiempo como para no compararnos en algo con alguien por poco tiempo que sea. El caso es saber identificar esas veces que te estás riendo de alguien que está empezando a entrenar, por ejemplo, porque no tiene ni idea y darte cuenta de que ese tipo de pensamientos no te llevan a ningún lado ni te aportan nada positivo, solo te vuelven más arrogante, por no hablar de que tiempo atrás éramos nosotros mismos los que no teníamos ni idea de entrenar (de entrenar, cocinar o lo que sea) por lo que tenemos que empatizar con esa persona que está empezando y ponernos en su piel, porque eso mismo seguro que nos pasó a nosotros tiempo antes.
Sucede lo mismo cuando las comparaciones con alguien que lleva más camino recorrido nos abruman y nos hacen sentirnos pequeños, indefensos y que no servimos para nada, pero hemos de ser conscientes de que cada uno tenemos nuestros ritmos, mientras veas que eres constante y lo estás haciendo lo mejor que puedes con los recursos que tienes, debes tener la conciencia tranquila. Si no estás haciendo una mierda en aquello que quieres mejorar, me da a mí que tienes que replantarte cosas.
Como ya he dicho, creo que las mejores comparaciones son con uno mismo y debemos competir por superarnos día a día para ser una mejor versión nuestra, pero sé justo contigo y ten en cuenta los contextos que rodean a cada versión tuya. Puede que ahora seas menos feliz y te sientas menos realizado que hace un año, pero puede que el contexto y circunstancias actuales sean más complicadas y complejas de las qe fueron hace un año, así que relativiza las cosas y no sea excesivamente duro contigo mismo si te encuentras en una situación similar.







Comentarios