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39. Lácteos (II): ¿Enteros o desnatados?

  • Foto del escritor: Juan Manuel Pallarés
    Juan Manuel Pallarés
  • 18 feb 2022
  • 2 Min. de lectura

Actualizado: 24 jul 2022

Antes de que empieces a leer te dejo por aquí el enlace de la anterior en la que hablamos de la recomendación o no de tomar lácteos (https://rebrand.ly/RecomendarLacteos)


Aunque al principio quizás era sólo la leche el lácteo con el que nos deteníamos a pensar qué variedad consumir entre entera, semidesnatada y desnatada, el miedo generalizado que nos han infundado desde la industria alimentaria hacia las grasas por su aporte calórico ha hecho que se elaboren un sinfín de productos lácteos desnatados o "lights" entre los cuales podemos encontrar con facilidad yogures o incluso quesos sin la nata. En este enlace te hablo de la adaptación de las grandes marcas de alimentos (https://rebrand.ly/IndustriaAlimentaria)


Ahora bien, debemos de saber que los productos desnatados que vienen enriquecidos con diferentes vitaminas y minerales, en especial la leche, se someten a un proceso en el que, a parte de eliminarle la parte grasa (que consideramos grasas saludables porque son parte del propio alimento y no son añadidas) le añaden esos micronutrientes (vitaminas y minerales) a través diferentes azúcares.


¿No os parece un poco incongruente el proceso? Es decir, estás quitándole la parte grasa a un producto lácteo y le estás quitando la mayoría de vitaminas y minerales como el calcio que trae de por sí, para añadírselos a través de diferentes azúcares. Que sí, que el objetivo lo ha logrado porque te ofrece micronutrientes con menos calorías, pero ahora vamos a entrar en otro punto en contra de estos productos desnatados.


Me imagino que la mayoría de personas habréis probado los 3 tipos de leche antes mencionadas, entera, semi y desnatada. ¿HABÉIS NOTADO LA DIFERENCIA DE SABOR? Joder si la única vez que he probado la desnatada no sabía a nada, sin embargo, te cargas un buen vaso de leche entera y lo notas con consistencia, y eso es por el poder saciante de su parte grasa. Dicha nata se va al limbo en los desnatados que nos aportan menos calorías pero nos dejan menos saciados, por lo que podríamos quedarnos con hambre y tener que mojar magdalenas o galletas para saciarnos, cosa que sería una soberana tontería. Llegados a este punto espero que sapáis ya qué tipo de leche tomo yo, y si no lo sabéis ya, volvería a leer la entrada.


Fuera bromas, no tengo nada en contra de los productos desnatados, simplemente me parece interesante adquirir esos micronutrientes y esa saciedad de la parte grasa de los lácteos enteros y recortar calorías en otros alimentos por los beneficios que tiene. Pero si no te supone ningún problema tomar los lácteos desnatados porque aun así te gustan y no te quedas con hambre, son una opción más que válida para tu caso. Sin embargo, si el hecho de comerte un yogur desnatado hace que te quedes con hambre y te tengas que comer media tableta de chocolate después, como comprenderéis es algo absurdo. Dicho esto espero que os haya servido de ayuda y que tengáis ahora más claro qué lácteos consumir según vuestras preferencias y objetivos.



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